Translate

sábado, 28 de febrero de 2015

Dedícate tu mejor sonrisa.

¿No os ha pasado alguna vez que os sentís de bajón y no sabéis bien por qué?
Al menos a mí me ha ocurrido muchísimas veces a lo largo de mi vida y nunca sabré muy bien el por qué de esos momentos, pero desde luego son inevitables. Da lo mismo que esté muy feliz o que haya pasado algo malo, da lo mismo, al cabo de un tiempo siempre vuelve esa sensación que te agobia y de la que eres incapaz de escapar por mucho que te sumerjas en las cosas más banales de tu vida.

Normalmente suele venir después de un periodo de aparente tranquilidad en tu vida. Te encuentras bien, tu vida va sobre ruedas y de pronto un día piensas: estoy demasiado bien. Y tu querido cerebro te empieza a avisar de la que se avecina.
De pronto el día se te hace muy largo, estás alicaída, no tienes ganas de nada, solo quieres quedarte sola, respirar profundamente y relajarte. Y cuando consigues ese momento de relax comienzas a pensar, a darle vueltas a las cosas que hiciste o dijiste hace ya mucho tiempo. ¿Por qué recordarlo ahora si parecía olvidado? Simplemente porque los seres humanos estamos llenos de contradicciones. 
Dirás: sí, lo he superado; y meses después recordarás lo que hiciste o lo que dijiste que tanto mal causó. Te convencerás a ti mismo de que nunca más volverá a repetirse, y volverás a caer. Discutirás por unas ideas y unas normas que dentro de unos años te verás rompiendo.

Y es que los seres humanos nos contradeciremos hasta el fin de nuestros días.

Nos gusta la paz y la tranquilidad pero nunca podemos estar del todo a gusto. Llegado un momento siempre volveremos al punto en que nos cuestionamos toda nuestra vida.
Por eso es fundamental escapar de esa angustia, superar esos bajones. Somos fuertes y hay que salir de ahí porque nuestra felicidad depende de ello.
Todos debemos ser capaces de pedir ayuda y seguir viviendo. No podemos cerrarnos al mundo y culparnos por cosas que en realidad no estaban al alcance de nuestra mano.

Obviamente no podemos olvidar el pasado pero tampoco podemos atarnos a él. El pasado es parte de nuestros recuerdos y no lo olvidaremos, sin embargo el presente es lo que importa, porque es tu vida y tienes que vivirla.
No siempre es fácil pero debemos sacar valor de donde sea para decirte a ti mismo: vales más que esto y te espera un futuro mejor así que no te hundas y sigue nadando.

Tendrás que aceptar que quizás te equivocaste, que podrías haberlo hecho mejor, podrías haberte esforzado más pero mientras no haya máquinas del tiempo no podrás arreglarlo y menos lamentándote.
Lo único que puedes hacer es aprender a no repetir los mismos errores y aceptar cómo es tu vida ahora.
No lo olvides, tú eres lo primero. Sin tu propia aceptación, sin tu felicidad, no podrás llegar muy lejos.

Después de unos días de bajón tu sonrisa debe volver a ser parte fundamental de tu vida. Si algo no ha ido todo lo bien que quisieras, habrá que arreglarlo y eso solo lo puedes hacerlo tú mismo.

Lo primero sin duda alguna es que tengas ganas de lograr tus sueños y superar todo lo que se te ponga delante. El resto es un misterio.

Recordad, cuando estéis escribiendo vuestra historia, no dejéis que nadie más sujete el bolígrafo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario